Roma no paga traidores

Para contar de donde viene esta frase tenemos que remontarnos a la época de Viriato (murió en el 139 a.C.). Él fue el líder de los lusitanos, una tribu de pastores que se sitiaban en el suroeste de la península ibérica. En el siglo II a.C. los romanos estaban tratando de expandirse por Hispania pero Viriato repelía uno tras otro todas las ofensivas romanas, llegando a ser llamado “el terror de Roma”.

Del año 147 al 139 a.C. Roma envío a Cayo Vetilio, Cayo Plancio, Unimanus y Cayo Nigido, a los cuales fue venciendo uno tras otro. Finalmente, y al no conseguir acabar con los lusitanos, Cepión decidió usar una táctica diferente y que seguramente avergonzó al todopoderoso pueblo romano. Lo que hizo fue ofrecer una fortuna a varios de los hombres de Viriato para que le traicionaran. Estos lusitanos fueron Audax, Ditalcos y Minuros. Cuando volvieron al campamento y Viriato estaba dormido finalizaron su traición.

La historia termina con los asesinos pidiendo la recompensa a Roma, y éstos como respuesta decidieron ejecutarles porque “Roma no paga traidores” (aunque el resto de la historia está recogida por los autores clásicos la frase no está registrada. La razón puede ser que aunque no se pronunciara nunca los romanos querían destacar la rectitud moral de sus generales y que no iban a sobornar a rebeldes para dar muerte a sus líderes).

 

 

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