You don’t know how lovely you are

Noviembre de 2002, la banda liderada por Chris Martin, Coldplay, lanza su segundo disco, “A Rush of Blood to the Head”, y empieza fuerte con su primer single, “In my Place”. Pero, sin hacer mucho ruido, llegó el corte número cuatro del disco, su segundo single, “The Scientist”.

Este tema nació gracias a un piano desafinado, por mucho que suene extraño. Chris Martin estaba en la ciudad de los Beatles y se encontró un viejo piano con el que intentó tocar “Isn´t It a Pity”, de George Harrison, pero no lo consiguió debido al estado del instrumento, aunque intentándolo se le quedó una melodía en la cabeza que de inmediato quiso grabar previendo que podía resultar interesante.

Así, sin esperarlo, nació “The Scientist”, tema que el cantante calificó de adorable y, entre ese calificativo dado a su nueva creación, que surgió sin esperarla y que es una frase de la canción, este post no podría llevar otro título, en español, tú no sabes lo adorable que eres.

La letra literalmente habla de una relación acabada por culpa del personaje, que trabaja como científico y debido a su obsesión con la ciencia deja de lado su relación y cuando se da cuenta de su error se arrepiente, queriendo volver al inicio.

El éxito de esta canción, al margen de ser un tema que obtuvo unas críticas muy buenas, se cimentó en tres pilares que la hacen ser recordada para siempre y la convierten en una de las mejores canciones de la prestigiosa banda; el piano, su falsete y el videoclip.

La base de la canción es una repetición constante de notas con el piano, un ostinato si lo queremos decir de una forma técnica, que marca el ritmo y le da ese toque épico que va haciendo crecer la canción hasta su cenit. El piano tiene gran importancia, ya que comienza sonando tan solo este instrumento junto a su voz hasta que se unen el resto más adelante.

Otro de los pilares que comentaba anteriormente es el recurrido falsete que utiliza el inglés en más de uno de sus temas y en éste en concreto toma una gran importancia.

Pero como una imagen vale más de mil palabras, quizá lo más icónico en “The Scientist” es su videoclip, que aunque no sea el primero en utilizar la técnica de ir hacia atrás, seguramente sea el más conocido de los que usan ese recurso. Y detrás del vídeo está la anécdota más interesante de todas. Como tenía que grabar este videoclip en retroceso, para que quedara creíble, estuvo ensayando durante un mes los gestos y, sobre todo y, mucho más complicado, aprenderse la letra al revés para emular ese efecto… nobody said it was easy.

Mejor que comentar la temática del vídeo es simplemente disfrutar viéndolo.

Y la traducción:

Vengo a reunirme contigo,
A decirte que lo siento,
Tu no sabes lo encantadora que eres.

Tenía que encontrate,
Decirte que te necesito,
Decirte que me separé de ti.

Dime tus secretos,
Y preguntame tus preguntas,
Oh, vamos a regresar al comienzo.

Corriendo en círculos,
Llegando a las colas,
Cabezas de la ciencia separadas.

Nadie dijo que era fácil,
Es tal vergüenza para nosotros el separarnos.
Nadie dijo que era fácil,
Nadie dijo jamás que sería así de difícil.
Oh, llevame de nuevo al comienzo.

Solo estaba imaginando,
Los números y las figuras,
Separando los rompecabezas.

Las cuestiones de la ciencia,
De la ciencia y del progreso,
No hablan tan ruidosamente como mi corazón.

Dime que me amas,
Vuelve y frecuéntame,
Oh, cuando acometo al comienzo.

Corriendo en círculos,
Persiguiendo las colas,
Regresando como somos.

Nadie dijo que era fácil,
Es tal vergüenza para nosotros el separarnos.
Nadie dijo que era fácil,
Nadie dijo jamás que sería tan difícil.
Oh, llevame de nuevo al comienzo.

Ow woooh wowowowo,
Ah woooooh wowowowo,
Ow woooh wowowowo,
Ow wooooh wowowowo…

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