De deporte a espectáculo. El primer mediático.

En plena vorágine mundialista que estamos comenzando a sentir, cada día con más fuerza debido al inminente comienzo de la Copa del Mundo, no podemos dejar pasar iconos los contraculturales en el ámbito del deporte rey y como llegó a ser un espectáculo.

Hasta los años sesenta, el fútbol “tan solo” era un deporte, alejado del glamour que podían tener en esa época personas reconocidas en otros ámbitos, como en la interpretación o la música. Esto cambió a finales de los sesenta, tras la vertiginosa irrupción de dos de los grupos más grandes que ha dado la historia; los Beatles y los Stones. El fútbol británico se abrió a la cultura pop, con sus melenas, patillas y looks de rock and roll star. Y lo tenían todo a su favor.

Por un lado nació el fenómeno fan, y por otro, los jugadores de la época querían sentirse como esas estrellas, tipos con personalidad, que odiaban seguir las normas y se centraban en disfrutar de su juventud y fama. Además, los medios se comenzaron a frotar las manos, el fútbol saltó de las últimas paginas de los tabloides a ser una parte capital. Empezaron a ser más grandes que las propias estrellas de rock, ya que por un lado les seguían todas las chicas, pero a la vez los padres de esas chicas les admiraban, ya que en el campo hacían las jugadas con las que soñaba cualquier futbolero y después se emborrachaban en las mejores fiestas que podrían imaginar y todavía podían volver a jugar al día siguiente.

En toda esta locura surgió un hombre por encima de todos, un norirlandés que llegó de bien joven a los red devils:  George Best. Como no podía ser de otra manera, rápidamente fue calificado como “El quinto Beatle”. En las Islas no habían visto nunca nada igual. Un talento innato que era capaz de driblar a los más duros defensas por la tarde y por la noche codearse con las celebrities del momento.

No le importaba en absoluto su reputación ni lo que esperaran de él ni los aficionados del Manchester United ni nadie. Más allá de conseguir la gloria alcanzando títulos importantes, que por otro lado consiguió, ganando dos Ligas y una Copa de Europa, aunque se antoja poco botín para un jugador como el británico, para Best el fútbol era una forma de arte y se comparaba con los Beatles o Mick Jagger sin dudarlo un segundo.

Los prometedores jugadores ingleses que venían una generación por detrás lo admiraban, poniéndolo como ejemplo de lo que querían para sus carreras, y su lema era: “si Best puede hacerlo, nosotros podemos intentarlo”, y así surgió una gran explosión de inconformistas, de la que George fue “padrino”, y a pesar de que no destacaron en la seleccion de los tres leones, al coincidir con varios entrenadores espartanos, hicieron las maravillas de los aficionados que llenaban las gradas de todos los campos de la Primera División Inglesa.

Como cualquier icono que trasciende más allá de su trabajo y, fruto de su personalidad y sus “debilidades”, dejó una gran cantidad de frases míticas, siempre ligadas a mujeres y alcohol. Algunas, ya bastante conocidas son:

«No es cierto que me haya acostado con seis Miss Mundo. Solo fueron tres»

«Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo malgasté»

«En 1969 dejé las mujeres y la bebida. Fueron los peores 20 minutos de mi vida»

Por desgracia, estos genios suelen ser bastante fugaces, casi siempre víctimas de sus excesos. Y es que con 27 años, su ambición no es la misma, en parte por el alcohol y las fiestas y en parte por un equipo venido a menos por falta de renovación. Abre diferentes negocios, que nunca funcionan, y como muchos de sus compañeros de andanzas acaba en el “soccer” americano. Después sigue pasando de un equipo a otro hasta retirarse con 37.

En cuanto a su vida privada, acabó casándose con una modelo, con la que tuvo su único hijo y duró dos años. En 2000 se casó con una mujer de 26 años y en 2002 consigue salvar su vida gracias a una operación de trasplante de hígado. “Celebra” esa segunda oportunidad bebiendo tanto como en sus mejores tiempos. Finalmente, en 2005 acaba falleciendo por problemas derivados del alcoholismo, aunque el golpe final se lo dieron los fármacos que tenía que tomar debido al trasplante.

Antes de fallecer tuvo su último momento de lucidez y pidió a News of the World que publicaran su fotografía en el hospital con el mensaje “No mueran como yo.

Siempre quedarán para el recuerdo sus regates en una época en la que la máxima del fútbol de la Isla se resumía en el “kick and rush”, para nosotros, el patadón y a correr.

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *