El día que el “Holandés Volador” ganó un pulso a Adidas

Si damos un paseo por la bella ciudad de Ámsterdam podemos disfrutar de sus canales, ver miles de bicis, cientos de coffe shops y casi tantas tiendas de recuerdos. Y dentro de las tiendas de recuerdos, entre los imanes de molinos, tulipanes y casitas típicas, los zuecos de colores, las banderas negras y rojas con las tres equis blancas, emblema de la ciudad, los amantes del fútbol nos fijamos en la típica camiseta naranja, con el 14 a la espalda, el nombre del país y las dos rayas en la manga. Si esa camiseta es tan conocida es gracias a su futbolista más importante dentro y fuera de la cancha, y que las dos rayas en la mangas sea algo tan significativo es debido a una curiosidad que nació antes del Mundial del ´74.

Hendrik Johannes Cruijff, conocido mundialmente como Johan Cruyff, no solo está en el Olimpo de los mejores jugadores de todos los tiempos, su personalidad, carácter y genialidad le hizo, seguramente, la persona más importante en la evolución del fútbol en todos los sentidos.

El joven Johan vivía cerca del campo del equipo de su infancia, el Ajax de Ámsterdam, y, tras una prueba, consiguió entrar en su prestigiosa academia hasta debutar con 17 años en el primer equipo. Se mantuvo diez años en el equipo, consiguiendo tres Copas de Europa, además de numerosos títulos nacionales hasta llegar al Fútbol Club Barcelona.

La carrera del Flaco es de sobra conocida por los “futboleros”, pero el tema que me ocupa hoy es otro, su extraña relación, anécdotas incluidas, con los Mundiales de Fútbol.

Y es que, a pesar de ser el mejor futbolista de la época, y contar Holanda con una grandísima generación, tan solo participó en el Mundial del ´74. En Mexico ´70 no pudo participar al no clasificarse su selección, mientras que en el de Argentina ´78 declinó formar parte de los  Tulipanes.

El Mundial de 1974 fue celebrado en la República Federal Alemana y la selección que tenía a Cruyff como estrella llegaba deleitando al mundo con lo que bautizaron como fútbol total y eran los grandes favoritos, pero ya antes de comenzar el torneo se desató la primera polémica.

Johan amenazó a la federación con no jugar el Mundial si le obligaban a jugar con la camiseta de Adidas, la que patrocinaba a su selección. Su razón, si Holanda ganaba dinero a costa de llevar las tres rayas en la manga, él solicitaba su parte. Johan lo explicó con una frase que denota su carácter: “La Federación, en esa época, negoció con Adidas. Querían que lleváramos su camiseta, y yo pedí mi parte. Me la negaron diciendo que la camiseta era suya, y yo les dije que la cabeza era mía”. La marca alemana en principio se negó, hasta que la federación holandesa amenazó con romper el contrato y la curiosa solución fue que Cruyff llevara solo dos rayas, a diferencia de sus compañeros. Johan en parte tuvo esa reacción porque dos años antes, cuando el fútbol se profesionalizó y los jugadores empezaron a promocionar marcas deportivas se decidió por la competencia de Adidas, la marca que creó el otro hermano Dassler, Puma. De todas maneras, Puma tenía asumido que tendría que ver a su estrella con la camiseta de la competencia al haber firmado la federación holandesa con ellos, pero subestimaban al Flaco.

En lo deportivo, “La Naranja Mecánica” estaba arrasando en el torneo, hasta el punto de comenzar ganando la final a los dos minutos de partido gracias a un penalty provocado por Cruyff y transformado por su escudero Neeskens. Tristemente los locales consiguieron dar la vuelta al marcador y quedarse la Copa del Mundo. Aún así el Flaco ganó el trofeo a Mejor Jugador. Con el tiempo se considera que no consiguiera esa generación ganar un Mundial como una de las mayores “injusticias” en estos campeonatos mundiales.

Para el siguiente Mundial, el de Argentina ´78 Cruyff decidió no ir, en parte debido a que el país sudamericano estaba sumido en una dictadura y como protesta, por violar las libertades de los argentinos, varios jugadores decidieron no ir. Otro motivo fue el miedo a ser secuestrado y ,como no, también tuvo problemas con Adidas, con la que no llegó a un acuerdo económico.

Por desgracia, solo se pudo disfrutar del holandés volador en un Mundial, aunque quien pudo verlo lo disfrutó en grande de la que dicen, fue la selección que mejor juego ha desplegado y forma parte de la historia de los mundiales. Demostró ser un adelantado a su tiempo en el terreno de juego y fuera de él.

Otras curiosidades que dejan claro como era su personalidad fueron sus elecciones a la hora de elegir equipo para jugar. Se dice que en el año 73 el Ajax estaba negociando con el Real Madrid para traspasarlo, pero, al enterarse de esa negociación a sus espaldas, decidió fichar por el Barça. El otro polemico traspaso que protagonizó se dió cuando estaba disfrutando de su segunda época en el club de sus inicios, en el cual parecía que se retiraría. Tras ganar la liga con el Ajax los dos años que llevaba tras su vuelta, inexplicablemente, el presidente decide no renovarle su contrato, alegando que ya no daba el nivel. La respuesta de Johan fue irse gratis al eterno rival, el Feyenoord de Rotterdam. Ahí jugó su última temporada como profesional, ganando Liga, Copa y siendo nombrado mejor jugador de la liga holandesa. Un final merecido para el 14 más famoso que ha existido.

Ya como entrenador siguió siendo tan innovador como polémico, igual que en su etapa de fútbolista. La diferencia es que cuando entrenaba al Barça, el entonces presidente, Nuñez, ni se inmutaba con sus excentricidades (hasta años después cuando acabaron su relación como el rosario de la aurora) cuando veía a todos los jugadores entrenando equipados con la marca italiana Kappa mientras Cruyff les dirigía con el chándal de la marca que él mismo creó. En Barcelona le conocían muy bien.

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